
2025, 22 de julio,martes.
Tengo 61 años y vivo en el bosque que he estado plantando todo este tiempo, este que sigo plantando y cultivando.
Camino por este bosque que yo misma estoy plantando: elijo un sendero, deteniéndome aquí o allá para cuidar, explorar o simplemente contemplar. No importa si no recorro cada rincón de este bosque, porque el bosque sigue creciendo conmigo.
Este es mi paisaje y se llama «Hospitalaria»; algo que me precede y que es también una aspiración.
Esto no es un proyecto artístico, es una vida entera de experiencias, reflexiones y creatividad que se ha ido entrelazando, y formando este universo tan rico.
No es un lugar físico en un sentido convencional. sino la manifestación de una espiritualidad propia, mis valores, conjuntos éticos y todo aquello que me permite contactar con el mundo y buscar su realidad, en forma plena.
El bosque, con sus jardines, cuevas, rincones y secretos, es un espacio donde encuentro los recursos internos que me permiten vivr con propósito y compasión. Este es el refugio en el que -lejos de evadirme u olvidarme de lo que me rodea- puedo pensar en mi relación con las cosas, conmigo; es el refugio que me permite comprender y estar presente en la realidad de un un modo más activo, saludable, creador, beneficioso.
Este bosque, planeta, mundo, mandala, campo búdico, es la forma en la que integro las enseñanzas y principios que guían mi vida, utilizando su representación y su metáfora para hacer accesibles conceptos abstractos y barruntos.
Hospitalaria es un mundo imaginario que no no solo no huye de la realidad sino que profundiza en ella; como un astronauta profundiza en el espacio, como una arqueóloga profundiza en la tierra que excava, como una buceadora se sumerge en el mar. Hospitalaria se sumerge en la realidad y me permite cultivarla de manera más consciente y amorosa.
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